miércoles, 25 de abril de 2007

SENTIDO DEL HUMOR


Los individuos se organizan en sociedad a partir de convenciones, de lo que sería un ejemplo excelente el saludo, y de comportamientos emocionales inteligentes. De estos últimos, quizá el más significativo sea el que acostumbramos a llamar sentido del humor. Con su concurso, los seres humanos segregamos un tejido conectivo que nos permite afrontar el futuro en positivo; aquellos grupos que lo tienen como parte intrínseca de su ser plural pueden aspirar a cotas progresivas de mejoramiento en su entorno. Aunque, quizá más importante, sea su efecto "antibiótico". Los virus que atacan de manera radical la convivencia pacífica (base de cualquier mejora) son los que inoculan agresividad incontrolada, belicosidad destructiva en el grupo con mejores perspectivas. Solo el sentido del humor mantiene a raya, en su justa medida, gérmenes consustanciales a nuestra naturaleza: no nos elimina los dientes, pero nos recorta los cortantes caninos, nos humaniza.
Día a día, experimento en el colegio lo exiguo de nuestras vacunas de buen humor. Vivimos al borde del abismo de la enemistad, aunque casi nadie se percate. Nos encontramos cada mañana, los profesores, ajenos a la escasa disponibilidad de buen humor que atesoramos uno a uno. La incomunicación del aula nos salva. Con gran clarividencia, una compañera resumió esos instantes decisivos en que estamos dispuestos a atravesar la raya: "¡Por favor, no disparemos al pianista!".

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