
Un aire negro recorre la cubierta.
Una mirada fija la moneda de plata.
Son tiempos de silencio
mientras Dios se asoma por la borda.
No hay presagios;
las aves quedaron atrás
en aguas poco profundas.
Sólo la voluntad se deja ver en este yermo,
sólo la voluntad sola rodeando al capitán solo.
Nadie canta ni llora, ni ama;
nadie más allá de ese Dios engreído conoce.
Es la orfandad,
el desvalimiento navegando mar adentro
bajo el yugo del dominio.
Son tiempos de silencio y obediencia.
Imagen: www.paolaraab.com/images/Barco-De-Papel.jpg
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